Llega el puente: Londres, prepárate

Llega por fin una de las semanas más esperadas, no es porque se acerque inevitablemente la Navidad, ni porque ya haya cada vez más luces en las calles, ni porque empecemos el último mes del año. Es por el puente, no me pienso quedar aquí parado viendo como la gente te atropella en busca del espíritu navideño. Mañana me voy a Londres con mi primo. El del bar no, otro.
Siempre que el bolsillo y el tiempo lo permite nos montamos unos viajecitos bien guapos. Esta vez lo teníamos claro desde el verano pasado, la siguiente escapada tenía que ser a Londres, y ya ha llegado.
Todo el mundo dice que hace frío y llueve. Bueno, ¿y que? ¿Es mejor quedarse en casa viendo como pasan las horas? Para mí no.
Además, a la vuelta me espera mogollón de curro en el bareto, se acercan fechas de cenas y comidas de las gordas y hay que estar ahí mañana, tarde y noche. Aunque para esos días se suele contratar a alguien como refuerzo, sino nos volveríamos locos.
Ojalá sea la chica del año pasado. Bueno, digo chica pero es una mujer hecha y derecha, treintañera avanzada, o sea, más cerca de los cuarenta. Muy cañera. No es guapa pero tiene algo que le hace ser muy atractiva. Encima divorciada, lo que le añade morbo a la cosa.
Averiguaré quién viene este año. Lo que sé seguro es que si la decisión es de mi primo, la elección no será mala. Siempre acierta, sólo él sabe en que se fija más a la hora de seleccionar personal. No creo que sea en el pulso para llevar cafés.
