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Mi vida, tres amigos y una chica.

Eso si que es calentura, “el desenlace”

Por lokete el 18 de Noviembre de 2007 en Todas

Lo he decidido, esta semana me animo y le digo algo a Helene en alemán, aunque sea una tontería, solo por ver la cara que pone. Tampoco espero gran cosa, además seguro que ella sonríe y las amiguitas se parten sin saber lo que oyen. Probaré con un hallo (se decía “jalo” ¿no? Hola), buenos días tampoco estaría mal… En fin, luego a lo mejor me corto y no digo ni los buenos días en castellano.

Ya que me puse el otro día a contar mi experiencia en El Corte Inglés, como hay más cosas que valen la pena recordar, lo remato. Me había quedado escaldado en la planta baja, después de sobrevivir a los perfumes y de sufrir viendo el acoso que recibe una animal tan duro como el oso, reducido a anillos y cadenitas con la marca Tous (ver día 12 de noviembre). Subo a no se que planta, sigo aturdido por el chute de eau de ossea.

Estoy buscando una sartén. Las localizo, miro una, la dejo, miro otra, antes de dejarla una voz me dice: “¿busca algo, quiere que le ayude?” Si, busco a tu madre, que no se quedó anoche saciada. Aunque a esta, por su edad, más bien le podría decir esa versión pero con su hija (hay que comprender mi reacción, ya venía calentito).

Me trago la lengua y digo “una Tefal”. Ella feliz: “pues tienes las de no se qué y la de tal, cual y Pascual”. Si, pero la que busco no está entre esas doscientas que me has dicho. Le doy las gracias y sigo mirando. Encuentro más allá más sartenes, allá voy. Cuando encuentro una Tefal y la pongo en mi mano… oigo su voz por detrás: “esa es la que decía que también teníamos”.
¡Me ha seguido! ¿Tanto se aburrirá, o tanto le pongo?
“Ya, pero esta no la quiero, la verdad es que no quiero ninguna; oiga ¿donde están los estropajos?”, le digo en plan escaqueo.
“Ay, eso lo tienes en el supermercado, en la sección de droguería”.

Total, me piro por patas y pienso que si después del colocón y de la persecución voy a la droguería, puedo acabar en dos días en la calle pidiendo para comprarme vino de garrafa y para chutarme diciendo que se me ha quedado la moto (¡que no tengo!) sin gasolina.

Luego dicen que si la juventud es viciosa… pero si es que nos obligan, ¿o me equivoco? ¿Me he quedado solo o hay alguien por ahí que me entiende?

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